CREANME SI HUBIERA COMENZADO A MATAR TODOS ESTARIAN MUERTOS ( CHARLES MANSON )

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sábado, 22 de mayo de 2010

La teoría de los instintos de Sigmund Freud


La teoría de los instintos de Sigmund Freud. Antes que nada, hay que decir que dentro del marco de referencia de Freud, la inercia es la ley básica; los cuerpos son inertes mientras no se expongan a las fuerzas que causan el movimiento. Las fuerzas que animan a la naturaleza orgánica reciben el nombre de impulsos, traducido muchas veces como impulsos instintivos o instintos. De acuerdo con la concepción freudiana, estos impulsos son hereditarios tienen por objeto la conservación de la vida individual y la conservación de la especie. Gracias a los impulsos de auto conservación, el individuo logra adaptarse a la vida. Tales impulsos se caracterizan por ser muy poco flexibles, están casi del todo fijos. La satisfacción del hambre o de la sed, por ejemplo, son necesidades que no pueden posponerse indefinidamente; y tampoco hay mucho margen de cambio en los modos de satisfacerlas: el agua, el oxígeno, ciertos nutrientes en los alimentos, son indispensables para la supervivencia humana, independientemente de los hábitos alimenticios de cada cultura. La libido o los deseos sexuales, por el contrario, son más impulsivos y más bien suelen oponerse a lo que Freud denominó principio de realidad. Pasan años antes de que los impulsos libidinales se subordinen a las exigencias culturales. A diferencia de los impulsos de auto conservación, los instintos sexuales son variables. Se produce otra modificación en el despliegue de la sexualidad cuando se desvía la libido de la búsqueda del placer sexual por un canal socialmente útil; esta modificación es la sublimación. Freud creía que el arte creador representa este proceso de sublimación. Las energías puestas originalmente a disposición del sexo se subliman y orientan hacia otro canal de labor creadora, como las artes plásticas, la música o la literatura. Uno de los descubrimientos básicos de Freud en materia de sexualidad fue que "la vida sexual comprende la función de obtener placer de algunas partes del cuerpo" con independencia de la función reproductiva. Sostenía que los seres humanos tienden a procurarse el placer y evitar el dolor. "Freud unió bajo el nombre de Eros a todas las fuerzas que sirven al placer y exaltan las funciones vitales del individuo. El concepto freudiano de agresión se apoya en el principio general del equilibrio. De acuerdo con este principio, la naturaleza tiende a conservar su status quo y, cuando el equilibrio existente sufre un trastorno, la tendencia es a volver al estado anterior, el inicial. En consecuencia, el principio del placer debe entenderse como una tendencia que obra en función de cumplir con la aspiración más general de toda sustancia viva: volver a la quietud del mundo inorgánico. Existen pues dos instintos básicos, Eros o Instinto de vida y el instinto de destrucción o Tanatos. El fin del primero de estos dos instintos fundamentales es crear unidades cada vez mayores y conservarlas, o sea unir; el fin del segundo, al contrario, es deshacer los enlaces y, por lo tanto, destruir las cosas. Eros es la afirmación de la vida, Tanatos su destrucción. Si gracias a la tensión entre Eros y Tanatos tiene lugar la vida, es comprensible que, del mismo modo que estamos dotados de instinto de vida, lo estemos de instinto de muerte. Todos los sujetos llevan consigo una dosis de auto destructividad dentro de si mismos. Ahora bien, la agresividad natural contra sí mismo puede dirigirse contra el mundo exterior. Es como si el ser humano sintiera la necesidad de destruir cosas y personas para no destruirse a sí mismo. Con el fin de protegerse de la tendencia a la autodestrucción, necesita hallar canales externos que le permitan desahogar su agresividad. Conclusión La violencia, antes de ser buena o mala, saludable o patológica, es una realidad presente inexorablemente en la convivencia humana. Ya sea que se acepte que su naturaleza es social, subjetiva (psico-biológica) o ambas a la vez, su realidad es algo que va más allá de la voluntad de los individuos.

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